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NARCOTRAFICO-FRAUDE FISCAL-BLANQUEO DE CAPITALES-CRIMEN ORGANIZADO-CONTRABANDO

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domingo, 8 de abril de 2012

LAS INCAUTACIONES DE COCAINA EN LAS COSTAS GALLEGAS CAEN UN 63% EN 2011

Las grandes redes de narcotráfico, controladas por capos colombianos y venezolanos, han cambiado la tradicional ruta marítima –inoperativa tras los golpes de Vigilancia Aduanera, Greco y Udyco.

La costa gallega fue durante décadas el punto de desembarco de fardos de cocaína procedente de Suramérica. En la actualidad, Galicia ya no es la principal puerta de entrada de la coca que llega al mercado español y europeo. Las grandes redes de narcotráfico, controladas por capos colombianos y venezolanos, han cambiado la tradicional ruta marítima –inoperativa tras los golpes de Vigilancia Aduanera, Greco y Udyco– por el traslado de la droga en contenedores y aviones, jets privados e incluso helicópteros. Estas nuevas técnicas junto con el refuerzo de la vigilancia han hecho caer un año más las aprehensiones de droga en la comunidad autónoma, hasta tal punto que en 2010 no se registró ninguna operación marítima en la comunidad. Ahora son los puertos de Levante y Andalucía los puntos elegidos por las organizaciones de narcotraficantes para introducir la cocaína en Europa.
En el último año, las incautaciones de cocaína en la costa gallega cayeron un 63% –610 kilos frente a los 1.619 de 2010–. Uno de los factores que ha provocado el desplome del tráfico marítimo de coca en Galicia ha sido la presión policial que ha dejado a las redes de narcos gallegos sin planeadoras ni transportistas. En 2009, la operación Tabaiba no solo llegó a los lancheros sino que se extendió a mecánicos, especialistas en comunicaciones y vendedores de carburante. Un golpe policial que dejó a las organizaciones gallegas encargadas del transporte de la droga del mar hacia la costa sin apenas infraestructura ni logística.
Contenedores
"Ya no somos la principal puerta de entrada de cocaína en Europa. Lo indican los datos de consumo y el precio del mercado. Hoy día la vía marítima ha pasado a un segundo plano, la principal vía de entrada de coca es el contenedor.", apunta Jaime Gayá, jefe de la Dependencia Regional de Aduanas en Galicia. Esta nueva técnica convierte a los puertos de Tarragona y Valencia –los que registran un mayor tráfico de contenedores– en los principales puntos de entrada de la droga en el mercado europeo.
Prueba de que la droga sigue entrando, es el precio en el mercado, según apunta Gayá: en el primer semestre de 2010 el kilo de coca con un 74 por ciento de pureza costaba 32.400 euros; en el mismo periodo de 2011, casi 34.000 euros pero con una pureza del 72 por ciento, y en la actualidad, con 67 por ciento de pureza, el coste es de 34.800 euros. "El precio ha subido y su pureza ha disminuido, esto quiere decir que hay menos producto en el mercado", concluye.
Las estadísticas de narcotráfico de este año en Galicia volverán a dispararse por la aprehensión el pasado mes del primer gran alijo de los últimos tres años: el pesquero Ratonero con 2.600 kilos de coca a bordo. "Aunque ya no somos la principal puerta de la entrada de la droga en Europa, no podemos bajar la guardia para mantener la situación actual", reitera el responsable de Vigilancia Aduanera en Galicia.
En 2011, las ocho patrulleras con las que cuentan las seis bases de Aduanas en Galicia –A Coruña, Muros, Ribadeo, Vigo, Vilagarcía y Marín– realizaron más de 11.000 horas de navegación (un 10 por ciento más que las practicadas el año anterior), recorrieron casi 92.300 millas (un 15,7 por ciento más) y reconocieron 821 barcos (un 22,9 por ciento más).
En toco caso, la aprehensión de un alijo de droga deja tocada a las redes de narcos pero no garantiza su desmantelamiento. Conscientes de que solo si se ataca la base económica de los clanes de la droga se podrá cortar el narcotráfico, el Servicio de Vigilancia Aduanera en Galicia ha reforzado las unidades de investigación de blanqueo de capitales. Pero sus investigaciones tardan años en dar frutos. "Hay casos de blanqueo de hace diez años en los que todavía no se ha dictado sentencia", explica el jefe de la Dependencia Regional de Aduanas de la comunidad autónoma. ¿El motivo? La falta de juzgados específicos, según apunta Jaime Gayá. Una situación que hace que los casos de blanqueo tarden años en resolverse. "Eso hace daño y resta fuerza a las investigaciones", advierte este responsable.

La crisis potencia el tráfico de hachís por el sur de España
La crisis ha potenciado el tráfico del hachís. Los clanes gallegos vinculados al narcotráfico se trasladan al sur de España para hacer la labor de transportista que hace años desarrollaban en la comunidad. "La disminución de cocaína por vía marítima provoca esta bajada al sur para el transporte de hachís", comenta el jefe de Aduanas en Galicia, Jaime Gayá.
Pero no solo integrantes de redes dedicadas hace años al tráfico de cocaína participan en descargas de hachís, personas sin vinculación alguna con el narcotráfico también se ven atraídas por los beneficios que les puede reportar participar durante unos minutos en un traslado de cannabis.
Por una descarga de hachís, las redes de narcos pagan a cada colaborador entre 300 y 600 euros, una cantidad muy inferior a los al menos 18.000 euros que desembolsan para los que llevan a tierra cientos de fardos de cocaína.
Penas
A la vista de la condena a la que se enfrentan si son cazados descargando un alijo, la diferencia económica no compensa. Para los cachorros del hachís, el Código Penal recoge condenas que van de uno a tres años, lo que les permitiría incluso eludir el ingreso en prisión a los participantes en una descarga si carecen de antecedentes ya que la pena se impone según el papel que desempeña en el grupo organizado y la cantidad de droga intervenida.
Por el contrario, el tráfico con drogas duras acarrea penas de cárcel de entre seis y nueve años, lo que supone el ingreso en prisión aunque el condenado tenga limpio su historial delictivo. Por esta razón, el negocio del hachís tiene menos riesgos que el tráfico de la cocaína.

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