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NARCOTRAFICO-FRAUDE FISCAL-BLANQUEO DE CAPITALES-CRIMEN ORGANIZADO-CONTRABANDO

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domingo, 12 de febrero de 2012

CRIMEN ORGANIZADO: LA AMENAZA INVISIBLE

Ignacio Cosidó, diputado por Palencia y portavoz de Interior
del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados.

El crimen organizado es hoy, junto al terrorismo, una de las principales
amenazas a la seguridad europea y española. Nuestro país es,
de hecho, la principal plataforma de entrada de droga para
todo el continente europeo y el mayor receptor de inmigración ilegal de
la Unión. España se encuentra también a la cabeza de los países más
afectados por el fraude y la falsificación de moneda y de documentos.
El número de delincuentes encuadrados en organizaciones de crimen
organizado se ha duplicado en los últimos años. Estas organizaciones
criminales se hacen cada vez más poderosas, transnacionales,
e invisibles. Es necesaria una reflexión estratégica sobre cómo
neutralizar esta peligrosa amenaza para nuestro país.

Según el último informe de Europol
sobre la valoración de la amenaza del
crimen organizado, la región Sudoeste,
que tiene como núcleo a España, padece
uno de los principales flujos de
delincuencia transnacional en el continente,
especialmente en los “mercados”
de cocaína, cannabis, tráfico de
seres humanos e inmigración ilegal. El
Oeste y el Noroeste de África están
emergiendo a su vez como una base
fundamental para la delincuencia internacional,
vinculada en buena medida
a la Península Ibérica, pero que también
se proyecta directamente sobre
Francia, Holanda y otros “mercados”
criminales europeos.
Crimen organizado de “segunda
generación”
Muchos de los grupos organizados
que delinquen en la Unión Europea tienen
su base en terceros países, pero
interactúan con grupos que operan en
el corazón de los principales “mercados”
criminales europeos. Estos grupos
tienden a adoptar un perfil bajo
para intentar eludir la atención de las
Fuerzas de Seguridad. Esto significa
que el crimen organizado en la Unión
Europea resulta cada vez más invisible,
centrado en la gestión de su negocio
criminal, pero sin involucrarse en
luchas por el control del territorio o delitos
que les den gran visibilidad. El
blanqueo de dinero es una actividad
vital para ellos.
Esta criminalidad representa una
doble amenaza. Por un lado, la reinversión
de las ganancias de su actividad
criminal en la economía legal puede
extender silenciosamente su influencia
en los países en los que se implantan,
haciéndose más invulnerables. Al
2
mismo tiempo, las organizaciones
transnacionales del crimen promueven
el crecimiento de otros grupos violentos
a los que subcontratan para hacer
el trabajo más sucio sin poner en
riesgo su propia seguridad.
Una tendencia especialmente peligrosa
es la aparición de los denominados
grupos organizados de “segunda
generación”. Lo que caracteriza a estos
grupos es un mayor arraigo en las sociedades
donde operan, basándose inicialmente
en el apoyo de una comunidad
étnica de referencia para el
reclutamiento y el encubrimiento de sus
miembros. Esta mayor asimilación propicia
un uso más intensivo de la corrupción
para influir en decisiones políticas
y económicas. Estos grupos de segunda
generación hacen un uso creciente de
estructuras empresariales legales para
blanquear dinero. En ocasiones, pueden
lograr dominar sectores económicos,
desde la construcción al transporte, en
un área determinada, amparados en
prácticas fraudulentas y una competencia
radicalmente desleal.
De “Estados fallidos”
a “Estados delincuentes”
La droga continúa siendo la principal
actividad y el negocio más rentable
para el crimen organizado. El aumento
de la producción de opio en Afganistán
originará mayor oferta y mayor pureza
de heroína en Europa y la apertura de
nuevos “mercados” en Asia. Las redes
de narcotráfico turcas continuarán dominando
la comercialización de esta
droga en la Unión Europea, con un incremento
de las pakistaníes. Es también
previsible un aumento del tráfico
de cocaína hacia la Unión Europea en
detrimento del “mercado” norteamericano.

Los grupos colombianos continuarán
liderando el tráfico de cocaína.
La producción de drogas sintéticas
continuará extendiéndose por toda Europa,
aunque se mantendrá principalmente
en Holanda el liderazgo en este
“mercado”. Las redes marroquíes han
consolidado su dominio en el cannabis,
aunque aumenta también el cultivo
interno dentro de la UE. Estos grupos
marroquíes tienden además a
diversificarse con el tráfico de cocaína
y otras drogas ilícitas.
El tráfico de seres humanos, en su
doble dimensión de inmigración ilegal
y explotación sexual y laboral, es una
actividad emergente en el crimen organizado.
Según Europol, los grupos rumanos,
búlgaros y nigerianos son los
más activos en este campo. Respecto
a la explotación sexual, los grupos albaneses
ocupan una posición preeminente.
El tráfico de mujeres para explotación
sexual tiende a estabilizarse,
pero aumenta peligrosamente el tráfico
para la explotación laboral. El flujo de
inmigración ilegal desde el Norte de
África a España se ha consolidado y las
redes de tráfico de personas en Marruecos
diversifican sus servicios a inmigrantes
procedentes de Oriente
Medio y Asia. La inmigración desde
China está generando situaciones de
trabajo forzado y explotación sexual. La
tendencia más peligrosa en este terreno
es el creciente control del crimen
organizado sobre los inmigrantes ilegales,
a los que no sólo ofrecen servicios
sino que explotan e intentan captar
como delincuentes. Europol denuncia
que la inconsistencia de las
leyes de inmigración y las anomalías
en la política de visados de Schengen
facilitan esta actividad criminal, en lo
que bien podría ser un aviso al Gobierno
español, cuya política de regularización
masiva de inmigrantes ilegales
escandaliza en toda Europa.
El fraude es un problema cada vez
más preocupante en la Unión Europea,
porque constituye la acción más
eficaz del crimen organizado para penetrar
subrepticiamente la sociedad
y el sistema económico. El volumen
de moneda falsa crece peligrosamente.
En 2008 fueron detectados
664.000 billetes falsificados y se incautaron
34 millones de euros falsos.
España está entre los países señalados
por Europol con mayor nivel
de falsificación de euros y distribución
de moneda falsa. La falsificación
de documentos es otra de las industrias
florecientes de las redes de delincuencia
transnacional y, además,
hay un incremento de mercancías falsificadas
en el comercio minorista.
Los sectores más amenazados por
las falsificaciones son la salud y la
seguridad, pero estas falsificaciones
provenientes del exterior tendrán un
efecto global muy negativo sobre la
innovación y el empleo en la economia europea.
África Occidental está emergiendo
como la principal plataforma desde la
que se proyecta el crimen organizado
hacia Europa. Marruecos no sólo se
mantiene como el principal productor
de cannabis, sino que es una zona de
tránsito entre el África Subsahariana y
Europa para todo tipo de tráficos ilícitos,
especialmente cocaína, inmigrantes
ilegales y tabaco hacia España. El
Golfo de Guinea se está convirtiendo,
a su vez, en la principal base logística
para el tráfico de cocaína entre America
del Sur y Europa y como suministrador
de inmigrantes ilegales. El crimen organizado
quiere transformar algunos de
los denominados “Estados fallidos” en
verdaderos “Estados delincuentes”
desde los que operar con total impunidad.
Esto supondría un salto cualitativo
en la amenaza del crimen organizado
ante el que la comunidad internacional
no tiene una clara respuesta.
En definitiva, nos enfrentamos a un
crimen organizado transnacional, multiétnico
y diversificado. Una delincuencia
organizada que domina ya el “mercado”
criminal europeo desplazando a
los grupos locales. Esta dominación
puede orientar a los grupos menores a
una actividad delictiva más dura y violenta,
a veces subcontratada por las
grandes multinacionales del crimen.
La principal amenaza de futuro es el
poder económico y la dominación social
crecientes que ejercen estas
redes transnacionales de criminalidad
en nuestros propios países.
El “paraíso español”
España se ha convertido en una de las
principales bases de crimen organizado
en la Unión Europea. Las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad detectaron en el
año 2008 un total de 538 grupos de crimen
organizado operando en nuestro
país, de los cuales sólo la mitad fueron
desarticulados. El número de grupos
detectados aumentó casi un 10% respecto
a 2004, pero lo preocupante es
que el número de grupos desarticulados
ha caído en este mismo periodo
más de un 16%, lo que demuestra una
mayor inmunidad de estos grupos. Esto
significa que el número de grupos activos
pasó de 168 a finales de 2004 a
265 en 2008, con un incremento del
58%, lo que pone de manifiesto la consolidación
de estos grupos con un aumento
significativo de su vida media
(gráfico 1).
El número de grupos de crimen
organizado activos crece un 58%
en los últimos cinco años.
Sin embargo, no es este fuerte incremento
del número de grupos activos
lo que resulta más preocupante,
sino el aumento de la dimensión y la
potencia de los mismos. Así, frente a
un crecimiento inferior al 10% en el número
de grupos detectados, se observa
que el número de sospechosos
de ser miembros del crimen organizado
prácticamente se ha duplicado en
este mismo periodo, pasando de más
de 9.500 miembros detectados en
2004 a casi 18.000 en 2008 (gráfico
2). El número de miembros detenidos
ha aumentado también significativamente,
un 45%, aunque en menor proporción
que el de los detectados. El tamaño
medio de los grupos detectados
ha pasado de 19 miembros en 2004 a
33 componentes por grupo cinco años
después. Un 35% de los grupos detectados
tienen entre 3 y 10 componentes,
un 36% de 11 a 30 y en torno a un
28% entre 30 y 100. Pero hay 44 grupos que tienen más de 100 “empleados”.
Son las grandes empresas del
crimen organizado.
El tamaño medio de los grupos
de crimen organizado casi se ha
duplicado desde que gobierna
Zapatero.
La longevidad de estos grupos ha ido
también en aumento en los últimos
años. Casi la mitad de los grupos detectados
en España llevaba operando
entre uno y tres años, más del 13%
tiene una antigüedad de entre tres y
siete años y hay 35 grupos con un historial
de casi una década. Estos datos
ponen de manifiesto que la esperanza
de vida de estas organizaciones criminales
en España se está acrecentando.
Un negocio de 600 millones de
euros
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
españolas calculan un patrimonio de
las organizaciones criminales conocidas
en nuestro país de casi 600 millones
de euros, con una estimación de
ingresos en el año 2008 de 256 millones.
Sólo en ese año, las Fuerzas de
Seguridad se incautaron de 860 vehículos,
78 embarcaciones, 10 aeronaves,
149 armas de fuego, 15 millones
de euros en efectivo y un millón de
euros falsos. El valor total de las incautaciones
efectuadas se estima en 91
millones de euros. Todas estas cifras
ponen de manifiesto, por un lado, la
potencia económica del crimen organizado
en nuestro país y, por otro, que se
trata de un negocio extraordinariamente
lucrativo.
Los ingresos anuales
del crimen organizado en España
superan los 250 millones de euros.
Por su parte, las incautaciones de
droga ascendieron a 18.000 kilos de
cocaína, 567 toneladas de hachís,
547 kilos de heroína y más de medio
millón de pastillas. A tenor de estas cifras,
el crimen organizado domina al
menos el 90% del tráfico de cocaína
en España, el 80% de la heroína, el
60% de las drogas sintéticas y casi un
tercio del hachís.Entre las principales características
del crimen organizado radicado en España
podemos señalar una creciente
actividad criminal internacional: dos
tercios de los grupos detectados mantienen
actividad en el exterior; un uso
frecuente de la violencia –un tercio de
los grupos la practica en su acción delictiva–;
una progresiva utilización de
estructuras comerciales –la mitad de
ellos combina la delincuencia con actividades
legales–; y un uso también
mayor de la corrupción para alcanzar
sus fines –en cinco años se ha triplicado
el número de grupos detectados
que están involucrados en prácticas
corruptas–. Incluso esta última cifra
puede estar minusvalorada, dada la
relación existente entre el incremento
del uso de la violencia que se está
produciendo y los procesos de corrupción.
Finalmente, casi un tercio de los
grupos está implicado en el blanqueo
de capitales y utiliza expertos para su
acción criminal.
La esperanza de vida de las
organizaciones delictivas está
aumentando en España hasta
superar en algunos casos los diez
años de existencia.

Los grupos organizados en España
se caracterizan también por una especialización
criminal mayor que la media
europea. Así, casi un 80% de ellos se
dedica a una actividad principal y un
20% mantiene una multiactividad delictiva.
Una gran mayoría de los grupos
detectados –el 60%– se dedica al narcotráfico,
el 36% a delitos contra el patrimonio
y la criminalidad económica y
un 10% al tráfico de seres humanos y a
la inmigración ilegal (cuadro 1).
La actividad criminal más extendida
en España es el tráfico de cocaína, detectada
en la práctica totalidad del territorio,
seguida del tráfico de hachís.
Se han detectado también 133 organizaciones
dedicadas al blanqueo de
capitales, que vienen a coincidir territorialmente
con el tráfico de cocaína.
Hay 105 grupos que practican las falsificaciones
documentales, un hecho
que tiene que ver directamente con la
vulnerabilidad de nuestras fronteras.
Por otro lado, las Fuerzas de Seguridad
detectaron 77 grupos dedicados al
robo con fuerza, 68 al robo con violencia
o intimidación, 58 a estafas y 32 al robo de vehiculos.
El crimen organizado es una realidad
en la práctica totalidad de la geografía
española, pero se muestra particularmente
activo en las zonas costeras y
en algunas grandes ciudades del interior,
como Madrid o Sevilla (cuadro 2).
En la capital de España han operado
más de un tercio de los grupos asentados
en nuestro país, seguida de Barcelona
–en la que operan más del 20% de
las organizaciones detectadas–, Málaga,
con el 18%, y Alicante y Valencia,
con el 15% en ambos casos.
Principales importadores
de criminalidad
España se ha convertido en el principal
importador europeo de delincuencia extranjera.
El 82% de los grupos de crimen
organizado en nuestro país está
compuesto por personas de más de
una nacionalidad. Un 16% de las organizaciones
detectadas está integrado exclusivamente
por extranjeros, y casi un
8% por extranjeros de una sola nacionalidad.
Sólo uno de cada diez grupos criminales
que operan en nuestro país
está compuesto sólo por españoles.
El 82% de los grupos de crimen
organizado en España encuadran a
delincuentes extranjeros.
La mayoría de los detenidos, un
55%, por crimen organizado son extranjeros.
Rumania, Colombia, Marruecos
y Nigeria acumulan casi un tercio del
total de las detenciones practicadas
por las Fuerzas de Seguridad entre
estas organizaciones delictivas. Sin
embargo, la tendencia muestra un aumento
del número de integrantes de
países de la Unión Europea, especialmente
los más próximos, así como
otros del Este de Europa como Lituania
o Bulgaria (cuadro 3). Todos estos
datos ponen de manifiesto una tendencia
a la progresiva llegada de grupos
organizados multinacionales compuestos
de extranjeros que van incorporando
delincuentes españoles una vez
asentados en nuestro país. Estos grupos
multinacionales compuestos de
extranjeros y españoles representan ya
un 73% del total de grupos detectados.
El crimen organizado en España
se proyecta a más de 66 países por
todo el mundo.
Pero España no sólo importa delincuencia
sino que también la exporta.
Los grupos de delincuencia organizada
radicados en España mantienen una
creciente actividad internacional, proyectando
su actividad criminal a un
total de 66 países. La principal proyección
exterior de las organizaciones españolas
ha sido Marruecos, con 115
grupos con actividad en ese país, seguido
de Colombia, con 66 grupos, y Venezuela, con 29. Hay además un
total de 250 grupos, casi la mitad de
los detectados en España, que operaban
en distintos países de la Unión Europea,
especialmente en Francia, Italia,
Holanda y Reino Unido. Es más, en
nuestro país existen cinco organizaciones
que pueden tener la consideración
de globales, con capacidad para operar
en cualquier lugar del mundo. La proyección
exterior del crimen organizado
en España se centra principalmente en
actividades propiamente delictivas (tráficos
ilícitos, trata de personas, contrabando)
y no en operaciones de ocultación
del patrimonio.
Una nueva estrategia
El crimen organizado supone una amenaza
emergente para nuestro país,
donde hay cada vez una mayor presencia
de las redes transnacionales de
delincuentes. El mayor peligro es que
estos grupos multinacionales, cada
vez más poderosos, tienden a hacerse
menos visibles en su actividad criminal,
más inmunes a la acción de la policía
y de la Justicia, y tienden a introducirse
en mayor medida en las
sociedades y en las economías, donde
operan a través de la corrupción, el
fraude y la combinación de su acción
criminal con actividades legales.
Estamos ante un reto absolutamente
global, con un flujo de importación
y exportación de criminalidad en
aumento. La inmensa mayoría de los
grupos que operan en España integran
personas de diferentes nacionalidades,
pero al mismo tiempo estos grupos
desarrollan su actividad criminal
en prácticamente todo el mundo. El
África Subsahariana se está convirtiendo
en la principal plataforma de
proyección del crimen organizado hacia
Europa.
El Gobierno debe impulsar una nueva
estrategia ante el creciente peligro de
esta amenaza. Nuestro Estado de Derecho
se está viendo desbordado por el
crecimiento de un fenómeno que socava
el funcionamiento mismo de nuestra
democracia a través de una creciente
corrupción, que amenaza nuestra
economía con el fraude masivo y la
competencia desleal, y que aspira a
amedrentar y dominar a la sociedad.

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