***

NARCOTRAFICO-FRAUDE FISCAL-BLANQUEO DE CAPITALES-CRIMEN ORGANIZADO-CONTRABANDO

SI POSEE INFORMACION RELACIONADA CON ILICITOS PERSEGUIBLES POR EL SVA PUEDE PONERSE EN CONTACTO EN LA SIGUIENTE DIRECCION:

Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria

Avda. Llano Castellano 17, 28071 Madrid
Correo electrónico denuncias: denunciasvigilanciaaduanera@correo.aeat.es
Telefono denuncias: 900 35 13 78



DENUNCIAS REFERENTES A DELITOS DE CARACTER FISCAL https://www.agenciatributaria.gob.es/AEAT.sede/Inicio/Procedimientos_y_Servicios/Otros_servicios/Denuncia_tributaria/Denuncia_tributaria.shtml


.

.

jueves, 21 de enero de 2016

Operación " Milacron": Cae el último capo de los "Miami"

Mario Zanata era de los pocos cabecillas de la famosa banda de los Miami a quien los agentes de Estupefacientes aún no habían hincado el diente. Sólo le constaba una reseña por detención ilegal pero ni rastro de su verdadero negocio: importar kilos y kilos de cocaína desde Suramérica hasta Madrid. Como todos los «grandes» le bastaba con hacer un par de entradas buenas al año de 400 o 500 kilos. Así, a base de años de «trabajo», este tipo de 47 años –casado y con dos hijos menores–, consiguió cambiar el humilde barrio de La Elipa, en Ciudad Lineal, por una lujosa vivienda alquilada en la exclusiva urbanización de Las Lomas, en Boadilla, donde fue arrestado el jueves. Era el ocaso de la última leyenda en activo de «Los Miami».

En el marco de esta la «operación Milacron», desarrollada de forma conjunta por la Udyco Central de Policía Nacional, el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Comandancia de Madrid de la Guardia Civil y agentes la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera (DAVA) de la Agencia Tributaria, se han detenido a 14 personas de entre 19 y 57 años y se ha imputado a otras dos por un delito contra la salud pública, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

La operación ha estado instruida por un juzgado de Denia (Alicante) ya que la Policía comenzó a investigar en la comunidad valenciana a empresarios que estarían colaborando con traficantes. Y efectivamente, Mario hacía lo propio: gracias a una infraestructura «legal» con algunos eslabones ya establecidos consiguió encumbrar su negocio.

Tras la escisión de la banda, Mario empezó a trabajar por su cuenta y haciendo su gente. Poco a poco fue formando una macroestructuctura dedicada al narcotráfico con decenas de «empleados» de confianza, donde era muy respetado por sus buenas formas, su buen carácter y, sobre todo, porque no ha dejado víctimas por el camino. Un perfil muy alejado del típico mafioso dedicado al narcotráfico aficionado a la ostentación y a las formas de matón de película. Él era uno de los grandes y, como tal, la discreción era su principal baza. A lo largo de los años fue perfeccionando su técnica y cambiando de formas de importación para burlar los controles policiales hasta que dio con una buena fórmula, la última. De forma «oficial» se dedicaba al gimnasio registrado a nombre de su familia en la capital. Pero la realidad era que Mario acababa de colar –el pasado mes de noviembre– unos 400 kilos de cocaína, a la que daba salida al precio más alto ya que estaba sin cortar.

El sistema era el siguiente: un negocio de importación de máquinas de inyección de plástico desde Guayaquil (Ecuador) pero la importación de esas máquinas en realidad eran mucho más que rentables. En un sofisticado escondite dentro de las máquinas venía escondida la cocaína. Hasta tal punto era dificil de encontrar que el año pasado se inspeccionaron dos máquinas y no se encontró la mercancía. La organización, de hecho, tardaba hasta dos horas en desmontar todas las piezas y extraer los paquetes escondidos en la zona del cilindro de las máquinas, de hasta 24 toneladas de peso y 12 metros de largo.

Nave «tapadera» en Marconi

Este proceso se realizaba en una nave del polígono de Colonia Marconi, en Villaverde –donde había miembros de la organización encargados de la vigilancia a pie y el vehículos– aunque la entrada a nuestro país se había realizado previamente en contenedores por el puerto de Valencia. Desde allí lo trasladaban a una nave situada en Villena (Alicante).

Una vez extraído el estupefaciente se cargaba dirección a dos pisos de Boadilla, desde donde distribuían los kilos en horas. En esta ocasión, Mario y su organización habían conseguido meter 402 paquetes de forma cilíndrica y de unos 1.100 gramos cada uno. Tras ser sometida al pertinente test reactivo, dio positivo en narcóticos. Los investigadores consiguieron desenmarañar la estructura y diferenciaron dos principales grupos dentro de la organización: el constituido por empresas pantalla por donde pasaba la droga hasta su llegada a Madrid y el formado por las personas físicas que la «custodiaban» hasta darle salida. Entre éstas, había encargados de realizar los trámites necesarios con las navieras o quienes transportaban el estupefaciente.