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NARCOTRAFICO-FRAUDE FISCAL-BLANQUEO DE CAPITALES-CRIMEN ORGANIZADO-CONTRABANDO

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Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria

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viernes, 2 de noviembre de 2012

"CAROLINA G" :ABANDONADO Y HUNDIDO

Un barco apresado por el Servicio de Vigilancia Aduanera por contrabando de tabaco lleva en 28 años olvidado en Raos

Aparece y desaparece bajo las aguas de la bahía dos veces al día. Muestra lo justo: la punta de la proa y la parte superior del castillo de popa, además de dos palos. Al transitar por la calle exterior del Polígono de Raos se aprecia bien si se gira la vista hacia la bahía y el puerto. Y cuando las mareas son muy vivas deja al descubierto la mayor parte del casco. Así lleva, olvidado y abandonado, 28 años. Comido por el salitre y recubierto de lapas, moluscos y algas.

El esqueleto metálico que aflora pertenece al 'Carolina G', barco de carga al que se le empleó para transportar tabaco de contrabando. Un cometido que acabó dejándolo sin futuro en el mar y sin un muelle donde quedar atracado.
Debieron prometérselas muy felices los armadores del 'Carolina G' en los últimos días de febrero de 1984. Navegaba bajo bandera panameña con 1.606.760 cajetillas de tabaco rubio en sus tripas. Era tabaco no declarado, ilegal, que les iba a reportar 372 millones de pesetas (2,2 millones de euros). Un dineral en aquella época.
Aquel millón y medio largo de cajetillas de contrabando puestas en el mercado negro hubieran supuesto hoy más de 6 millones de euros. Simplemente con colocar las cajetillas a un euro menos de lo que ahora cuesta en los estancos alcanzaría esa cifra. Pero aquel cuento de la lechera se interrumpió bruscamente entre aguas cántabras y vascas, cerca de Machichaco.
La travesía del barco por el Cantábrico estaba siendo plácida. En el despacho del 'Carolina G' figuraba un flete de mercancía general, tapadera sin duda de otro cargamento menor, pero mucho más rentable. La carga, bien estibada, quedaba disimulaba con el resto y se la custodiaba de forma discreta. Corría el 28 de febrero de 1984.
No debió ser su primera travesía de tal guisa. Y si lo fue, sus armadores estaban involucrados desde tiempo atrás en negocios ilegales porque el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), que depende de la Agencia Tributaria, llevaba un tiempo tras sus pasos. De hecho, el capitán del 'Carolina G', griego, y uno de los tripulantes, chileno, arrastraban antecedentes por contrabando.
El SVA decidió intervenir aquel transporte. Empleó medios aéreos, que despegaron desde Foronda, además del 'Alcaraván I'. Tras la requisa se decidió que el barco pusiera rumbo al puerto cántabro y una vez en la bahía el remolcador 'Huno' se encargó de llevarlo al fondeadero. El barco quedó bajo jurisdicción del Juzgado de lo Penal Nº 2 de Bilbao, al que se lo traspasó el de Primera Instancia de Guernica.
Diez años después de la captura, en 1996, el juzgado bilbaíno sobreseía el caso tras declarar prescritos los hechos. Ninguno de los tripulantes -un capitán y seis marineros- fue condenado, como consta en el expediente. En cuanto al cargamento, se depositó en custodia en Tabacalera, como era costumbre en este tipo de casos, y al cabo de varios años debió ser destruido por razones sanitarias.
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