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NARCOTRAFICO-FRAUDE FISCAL-BLANQUEO DE CAPITALES-CRIMEN ORGANIZADO-CONTRABANDO

SI POSEE INFORMACION RELACIONADA CON ILICITOS PERSEGUIBLES POR EL SVA PUEDE PONERSE EN CONTACTO EN LA SIGUIENTE DIRECCION:

Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria

Avda. Llano Castellano 17, 28071 Madrid
Correo electrónico denuncias: denunciasvigilanciaaduanera@correo.aeat.es
Telefono denuncias: 900 35 13 78



DENUNCIAS REFERENTES A DELITOS DE CARACTER FISCAL https://www.agenciatributaria.gob.es/AEAT.sede/Inicio/Procedimientos_y_Servicios/Otros_servicios/Denuncia_tributaria/Denuncia_tributaria.shtml


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domingo, 28 de octubre de 2012

LA RECIENTE OPERACION "EMPERADOR" EVIDENCIA LA FALTA DE EFECTIVOS DEL SVA

La operación Emperador deja al descubierto las carencias de la infraestructura valenciana

 El puerto de Valencia es uno de los grandes activos económicos de la Comunitat. Desde hace años es el primer puerto de España en tráfico de contenedores y se ha convertido en la principal puerta de entrada de las mercancías procedentes del sudeste asiático, la gran fábrica del mundo. Pero por eso mismo, por la ingente cantidad de mercancía que se mueve en sus instalaciones cada día, es también la vía que utilizan las mafias para entrar droga y mercancías falsificadas. La reciente operación Emperador ha puesto en evidencia las carencias en materia de seguridad del puerto, con un personal del Servicio de Vigilancia Aduanera que se ve desbordado ante el gran volumen de documentos que tiene que analizar. Podría decirse que el crecimiento del puerto en la última década no ha llevado parejo un aumento del número de empleados dedicados a labores de control. Al cabo del año, Valencia mueve en sus instalaciones portuarias unos 65 millones de toneladas y más de 4 millones de contenedores, magnitudes que dan idea de un tráfico constante de barcos por sus aguas. Y para investigar el posible fraude, apenas se cuenta con 30 funcionarios. Es evidente que no es posible inspeccionar todo lo que llega al puerto porque eso implicaría una ralentización de su actividad que acabaría derivando los buques a otras ciudades. Sólo el control aleatorio y de aquellas cargas sobre las que se sospecha algo permiten combinar la seguridad con la productividad. Pero no es menos evidente que se están produciendo fugas, que hay aspectos que se escapan a la vigilancia y que es muy peligroso que acabe generándose una sensación de que el acceso marítimo es un coladero por el que con un poco de suerte puede entrar cualquier cosa. Evitarlo sólo es posible si, además de seguir contando con la dedicación, el esfuerzo y la profesionalidad de los funcionarios, se incrementa por los poderes públicos el personal destinado a esta tarea. Porque al final lo que está en juego es el cumplimiento de la ley y el buen nombre del mejor puerto de España.