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NARCOTRAFICO-FRAUDE FISCAL-BLANQUEO DE CAPITALES-CRIMEN ORGANIZADO-CONTRABANDO

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jueves, 29 de diciembre de 2011

HISTORIAS DE NARCOTRAFICO

A las 4.05 horas de la madrugada del 26 de julio de 2008, los GEO, la Policía Nacional y VIGILANCIA ADUANERA abordaban en alta mar la embarcación 'Río Manzanares', cargada con 2.258 kilos de cocaína. Sus cinco tripulantes eran detenidos y en días posteriores, en la conocida como 'operación Huracán', caían otras seis personas como responsables del traslado de la droga desde Sudamérica con intención de llevarla a costas gallegas. Todos fueron juzgados en las últimas semanas en la Audiencia Nacional en un juicio que ha quedado visto para sentencia.

En aquel momento, los investigadores y la Fiscalía Antidroga consideraron que el armador de Marín afincado en Uruguay José Nogueira García, era el responsable de la organización en España y pedían una condena de 18 años de cárcel y el pago de dos multas de 210 millones de euros. Terminada la vista, la Fiscalía la ha reducido a nueve y su abogado pide que no pase de tres años y medio. ¿La clave? Su colaboración con la Justicia, que no tiene antecedentes y que no se ha demostrado que fuese el jefe del grupo.

El propio imputado lo ha contado a ELMUNDO.es. Reconoce que estuvo en los primeros pasos de la operación de narcotráfico frustrada por la Policía, pero relata cómo intentó salirse "de todo esto" y que "no me dejaron" a través de "amenazas a mi familia". También cómo llega un empresario a meterse en el negocio y cómo su declaración ante el juez Baltasar Garzón permitió desentrañar toda la trama criminal, hasta tal punto que este diciembre llegó a la Audiencia Nacional consciente de que el suyo iba a ser un juicio de "todos contra uno".

El caso está a la espera de que la magistrada de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dicte sentencia, y decida si toma en consideración o ignora una 'treta' judicial aducida, en el momento de sus conclusiones finales, por varios abogados de la defensa. Ésta fue solicitar la nulidad de las escuchas telefónicas que permiten la implicación de todos los acusados a excepción de la tripulación, para la que la Fiscalía solicitaba once años de prisión luego rebajados a nueve. En estas conversaciones también se escucha a José Nogueira, tanto cuando está colaborando como cuando decide dejar la operación, pero no le dejan.

En este escenario de 'todos contra mí' que define hay dos personas con las que se encuentra especialmente de frente, aquellos a quienes la Fiscalía sitúa como los representantes de la organización colombiana en España. El jefe sería uno de los integrantes, hasta ese momento 'no fichado', del clan arousano de 'Los Piturros', Manuel Diaz Vázquez, sobrino del patriarca. El coordinador, Francisco Javier Pérez Alonso. Para ambos, el fiscal pide 11 años y seis meses de prisión y una multa de 150 millones.

Por problemas económicos

Nogueira explica que "el contacto con el 'Piturro' y con Francisco Javier Pérez viene a través de unas personas de mi entorno, que me ponen en contacto con ellos para iniciar una operación de narcotráfico", y justifica que sus allegados "tienen problemas económicos" que les llevan a "hacer una operación de estas características".

"Yo les dije que cómo era posible que se metieran en esas cosas, y ellos me dijeron 'esto no lo aguantamos, vamos a perder todo'", indica. En este punto, insiste en que "gente con problemas económicos cae en las redes de personas que son los verdaderos narcotraficantes. Uno acepta las condiciones porque está en unos momentos delicados y esta gente se aprovecha y luego quedan fuera de todo esto".

Los "primeros pasos" de la operación se gestaron en España, en "reuniones que se realizan en la playa de Mogor, en Marín". "Allí es dónde se prepara todo para realizar la operación. Luego yo me voy para Uruguay, estoy allá con mi empresa trabajando" cuando aparece un nuevo personaje en escena, el sobrino de Nogueira, Alberto Nogueira Fazanes.

Amenazas y presiones familiares

Se ponen en marcha los engranajes para una primera operación frustrada en la que su sobrino "realiza el contacto con el primer armador". El plan era que un barco saliese de A Coruña y se encontrase con un buque-nodriza en Cíes cargado de cocaína. "Ese barco salió con una tripulación contratada por mi sobrino, pero parece ser que al cabo de cinco días tuvo una avería y se tuvo que venir para el puerto de A Coruña. Salió y entró", relata. Y ahí empezaron, para el entrevistado, los episodios de amenazas.

"Eso fracasa y es cuándo comienzan las presiones de los 'Piturros'. A mí me amenazan que sí o sí yo tengo que poner un barco, como responsable. Cuando yo no soy el responsable de eso. Cómo voy a poner un barco si yo estoy en Uruguay y la operación se realiza desde España, es imposible", relata.

Sostiene que le fuerzan a viajar a España porque "los Piturros empiezan a amenazar, van a mi casa, que si nos van a matar...". Tras este episodio, según declaró ante Garzón y mantuvo durante el juicio de las últimas semanas, decide echarse atrás. "Yo ya no quiero llevar la operación adelante, ya no quiero saber nada". Sin embargo, le ponen trabas para dejarlo, tanto los responsables de la operación en España como sus propios allegados que le 'metieron' en la operación.

Aborta la operación en Panamá

"Hablo con ellos y les digo que no me juego nada, que ellos son los que necesitan el dinero, que yo no necesito nada y que me voy a dedicar a mi empresa. Me marcho para Uruguay y me empiezan a presionar, que sí o sí yo me tengo que ir a Panamá, que se quieren reunir allí conmigo". Presionado, Nogueira señala que decide hacer ese viaje, pero con intención de "enfrentarme a esa gente para explicarles mi situación, que no iba a seguir para delante".

Esa reunión no llegó a producirse "porque nadie apareció". Una vez en Panamá, sostiene que recibe una llamada, que se escuchó durante el juicio en la Audiencia Nacional, en la que "me dicen que tengo que retirar un billete para marcharme o para Bogotá o para Medellín". En su opinión "fue un intento de secuestro".

Les dio una negativa rotunda. "En esa conversación ya le digo que no, que no quiero saber nada de esto, que mi intención era reunirme con ellos para dejarles bien claro que no iba a seguir con esta operación para adelante, además lo tenía muy decidido". Según explica, la respuesta de sus 'socios' fue: "Si usted no viene para aquí, aténgase a las consecuencias". Sin embargo, él no supo nada más de la operación hasta que la Policía uruguaya le detuvo, permaneció dos meses en prisión en aquel país y fue extraditado para realizar su primera declaración ante el juez Garzón, en una de las últimas operaciones antidroga que instruyó antes de ser inhabilitado.

Imputados con amplio historial

En este punto de la operación apareció un nuevo elemento en el guión: Ángel Manuel Barge Bustabad, natural de Cedeira (A Coruña), que en aquel momento se encontraba en libertad condicional y se considera que controlaba la entrada de cocaína por la costa norte de Galicia. Se le atribuye un largo historial de descargas de droga.

Nogueira le implica directamente, explicando que "Ángel Manuel García Bustabad tiene contactos con mi sobrino, entra en contacto con un barco que dicen que es un velero y es el que aparentemente va a buscar esa mercancía". Sin embargo, esa embarcación es uno de los 'misterios' que ha quedado sin resolver a pesar de que la operación ya ha sido juzgada, pues el buque-nodriza llegado de Sudamérica con la droga fue interceptado antes y no llegó a encontrarse con él.

"Ese barco no se sabe si fue o no fue. Se tienen contactos con el barco, aparentemente con el capitán, pero nunca se sabe la realidad si el barco ha salido o no ha salido. No hay constancia de que ese barco haya salido. Nadie lo sabe, nadie sabe lo que ocurrió en realidad", indica el armador marinense.

Abogados 'problemáticos'

El barco fue abordado y los supuestos narcotransportistas, detenidos. Sin embargo, contra alguno de ellos el juez instructor sólo tenía como pruebas algunas referencias en conversaciones telefónicas. Cuando Nogueira se lanzó a declarar, las pruebas cogieron consistencia. Sin embargo, no lo hizo desde el primer momento, según indica, por encontrarse mal asesorado por sus abogados.

El armador indica que en todo el proceso ha tenido varios abogados y los únicos que 'no se la jugaron' fueron los dos que le defendieron finalmente en el juicio. El primero, de Cambados, le aconsejó "que no contase la verdad", pero él "siempre" quiso contarlo "todo". Cuando llegó por segunda vez ante Garzón, ya había cambiado de letrado y sí que quiso relatar su versión íntegra de los hechos.

Sin embargo, sus problemas con los abogados no terminan ahí. Según explica, durante los diez meses que estuvo en prisión provisional recibió varias cartas que "testificaban que estaban todos en contra mía", pero el segundo abogado que tuvo le recomendaba no entregarlas al juez. Empezó a sospechar de él y contrató a uno nuevo. La experiencia no fue mejor, pues a unas semanas de la celebración del juicio, le dijo que todo su expediente "se lo habían robado de su despacho". Allí estaban las citadas cartas. Finalmente, fue a parar a manos de su abogada final.

A pesar de que el juicio ya ha finalizado y de que él ha querido desvincularse del ámbito del narcotráfico, afronta el período previo a que se dicte sentencia con miedo. Asegura que tanto él como su segunda esposa "hemos sido amenazados", que lo ha denunciado ante las autoridades policiales, pero que, a pesar de ello, vive "con miedo".

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/28/galicia/1325079926.html