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NARCOTRAFICO-FRAUDE FISCAL-BLANQUEO DE CAPITALES-CRIMEN ORGANIZADO-CONTRABANDO

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Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria

Avda. Llano Castellano 17, 28071 Madrid
Correo electrónico denuncias: denunciasvigilanciaaduanera@correo.aeat.es
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sábado, 20 de marzo de 2010

UN JUZGADO DE LUGO ABRE INVESTIGACION SOBRE UN FRAUDE EN EL IVA.

LA INVESTIGACION PARTE DEL AÑO 2006, LOS INVESTIGADORES PROCEDIERON A LA INTERVENCION DE LAS COMUNICACIONES DE VARIOS TELEFONOS DE LOS IMPLICADOS.

Un juzgado de Lugo investiga desde el año 2006 una macrodefraudación de Iva de varios millones de euros —solamente en ese año, casi dos millones— con el comercio de miles de teléfonos móviles adquiridos como packs con tarjeta prepago. En la causa hay al menos una decena de imputados, de los que los más importantes son tres jóvenes lucenses y un abogado vigués, en un expediente que acumula ya 18 tomos y aún está en plena toma de declaraciones.

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Segunda parte del caso: 'Pistoleros' que venden minutos
¿Cómo era el sistema que utilizaban? Pues a grandes rasgos y de manera simplificada, la banda adquiría teléfonos en superficies comerciales y tiendas y, después de varias ventas ficticias entre empresas de la propia red, los exportaba fuera de la Unión Europea, por lo tanto sin Iva, y después reclamaba la devolución de este impuesto a la Agencia Tributaria.

La investigación parte del propio organismo recaudador estatal, a cuyos inspectores inicialmente llamó la atención el elevado volumende negocio de varias empresas lucenses que no tenían empleados y que sus sedes eran meros bajos comerciales sin actividad aparente o pequeñas tiendas de teléfonos.

Así, la Agencia Tributaria constató la existencia de varias sociedades de nueva creación, entre ellas una llamada Tracking Pack, la que normalmente adquiría los terminales en centros comerciales de reputación como El Corte Inglés, Carrefour o Alcampo. Al mismo tiempo, tenían una red de un centenar de personas, todos ellos jóvenes, que compraban móviles cuando los encontraban de oferta en tiendas diversas y en toda España. Al parecer, la banda les abonaba el importe de esos terminales, más seis euros a mayores por cada uno.

El siguiente paso era vender esos móviles a otras empresas —en cuyo accionariado estaban las mismas personas— con denominaciones como Céltica de Exportación SL o Cárdico Traders SL, que liquidan el Iva correspondiente a la diferencia entre sus compras y sus ventas anteriores.

Circuito verde
No ocurría así en la última transacción, que resulta ser siempre una exportación a lugares como Hong Kong, Singapur, Bulgaria, Namibia, Estados Unidos y, sobre todo, los Emiratos Árabes, la mayoría de las veces a través del aeropuerto de Barajas y mediante el llamado circuito verde, lo que supone que la mercancía enviada no es reconocida por los funcionarios de Aduanas.

El fraude en el Iva consistiría, según el informe de la Agencia Tributaria, en pedir la devolución del Iva por la transacción inmediatamente anterior a la exportación y, evidentemente, no por esta última porque se realiza a países extracomunitarios, donde no se tributa el impuesto sobre el valor añadido.

Además, al tratarse de paquetes de circuito verde, se sospecha que en muchas ocasiones ni siquiera se enviaban los teléfonos, sino únicamente cajas con relleno simulado. De esta manera, los móviles iban al mercado negro y les reportaban un segundo beneficio a los componentes de la trama.

A finales de 2006, cuando la Agencia Tributaria ya sospechaba de la actividad ilícita de estas empresas, sus envíos fueron pasados a circuito naranja, es decir, las autoridades aduaneras ya podían exigir documentos acreditativos de la procedencia y, sobre todo, pueden abrir los paquetes y examinar las mercancías. En este momento, las exportaciones cesaron.

Además de las tres citadas firmas, en las pesquisas aparecen otras como Céltica Teleglobe, Glaucatel, Kingphone, Trust Down 2000, Nanwai Comunicaciones,
Tubular Bells Business, Choose and Buy o Andotel SL, entre las cuales suman más de 1.500 exportaciones. En el caso de Céltica de Exportación, se realizaron
casi 300 entre mayo de 2005 y junio de 2006.

Estas firmas, denominadas ‘trucha’ (porque son escurridizas y a veces desaparecen), formaban el llamado ‘fraude carrusel’, según la Agencia Tributaria, que señala en su informe que los supuestos cabecillas de la banda son jóvenes, sin formación conocida y que exhibieron un elevado nivel de vida en un espacio muy corto de tiempo. Las empresas de las que son accionistas se caracterizan por su enorme facturación, aunque con pequeños beneficios declarados, y comenzaban ya a mantener relaciones comerciales con otras radicadas en países subdesarrollados y con antecedentes por falsedad documental y blanqueo de capitales. En la investigación también hay pinchazos telefónicos a los implicados.

En Lavacolla
Para afianzar las investigaciones, el 21 de septiembre de 2006, la Agencia Tributaria intervino uno de los envíos, en este caso de una empresa de Sarria también implicada en la supuesta trama. La exportación constaba de 25 bultos, once de los cuales contenían teléfonos móviles con el anagrama de las compañías Movistar, Vodafone y Amena, aunque ninguno de ellos contenía la tarjeta SIM para hacer llamadas. Gracias a esto, a la ausencia de las tarjetas, se descubrió la segunda parte de la defraudación, consistente en utilizarlas para vender minutos de conversación a empresas, por las que aparentemente tampoco se tributaba.

El envío tenía como destino final un hombre residente en Nouakchott, en Mauritania, e incluía casi dos mil teléfonos móviles de las principales marcas, por los que la empresa sarriana iba a recibir 99.717 euros.

Beneficios: En un año, dos Porsche, un BMW y un Hummer
Los beneficios que supuestamente obtenían los implicados eran muy elevados. La Agencia Tributaria pone como ejemplo a uno de los lucenses, que en un período de cinco meses de 2006 compró dos Porsche (911 GT2 y 944 T) y vendió otros dos vehículos de alta gama, un BMW 330 y un Hummer H2, este último adquirido medio año antes. Algunas empresas tenían su sede en la calle Chantada y otras, en un chalé a las afueras.

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