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NARCOTRAFICO-FRAUDE FISCAL-BLANQUEO DE CAPITALES-CRIMEN ORGANIZADO-CONTRABANDO

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miércoles, 24 de marzo de 2010

LAS CUENTAS DEL NARCOTRAFICO SE DESBORDAN EN ESPAÑA.

El negocio de la cocaína mueve en nuestro país más de dos mil millones de euros anuales. El dato nos sitúa a la cabeza del consumo mundial.

La presencia de narcotraficantes colombianos en España se ha multiplicado por diez en apenas una década. Lo que nada más se consideraba una amenaza a finales de los noventa, hoy se ha convertido en un paraíso del crimen organizado, donde poderosos cárteles dirigen el negocio de la cocaína que entra por Europa y África. Un mercado que, sólo en este país, mueve un promedio anual de más de 2.000 millones de euros de dinero negro, mientras las cifras de cocainómanos se han disparado hasta situarnos a la cabeza del consumo mundial, en términos porcentuales.

Durante años, los sumarios abiertos por la Audiencia Nacional pusieron al descubierto una política antidroga inoperante y descoordinada que abría la mano a los comisionados de la coca. El evidente desinterés por este hecho ha quedado reflejado en las propias estadísticas del Ministerio de Interior. Desde 2005 se dejó de publicar, en el balance anual sobre drogas, el porcentaje de los traficantes extranjeros que entraban en prisión, indicando su nacionalidad. Pero fuentes de la lucha contra la droga confirman que de los 8.634 detenidos en operaciones de cocaína, en 2008, un 25 por ciento son sudamericanos. En 1998 la incidencia era de un 13 por ciento, con 385 colombianos arrestados por este delito.

Esta misma semana la Policía desarticulaba una red de matrimonios de conveniencia dirigida por narcotraficantes colombianos. De esta actividad salía el dinero para pagar a los falsos cónyuges que abrieron la puerta a cientos de delincuentes.

A medida que los grandes clanes gallegos fueron desmantelados, crecía la entrada de traficantes foráneos para asegurar los envíos y desembarcos de la droga en Galicia. Una operación bien calculada por parte de los cárteles para controlar mercados y territorios a la que nadie puso freno.

Madrid, cuartel general

En 2004, Madrid ya era el cuartel general de los delegados de la mayor multinacional, por detrás de la industria farmacéutica. Traficantes y sicarios ponían sus pies en España, con uno o varios pasaportes falsos, una vez que sus fichas policiales desaparecían en Colombia.

Uno de los casos más paradigmáticos, yque destapó un escándalo judicial sin precedentes, es el de Carlos Ruíz Santamaría, también conocido como El Negro, que en el año 2001 fue excarcelado por tres magistrados de la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional, un mes antes del juicio, con la oposición de la fiscalía antidroga, que le pedía 60 años de cárcel. El sumario concluyó sin saber quién era este individuo, responsable del mayor cargamento de cocaína incautado en Europa. El Negro fue detenido en mayo, en Sao Paulo (Brasil), aunque sólo la Interpol fue capaz de identificarlo valiéndose de unas fotografías, ya que su pasaporte brasileño era una excelente falsificación. Su caso constituyó un verdadero aviso, no sólo del plan de las organizaciones colombianas de crear en España la principal agencia de distribución de cocaína al viejo continente, sino también de su capacidad de corrupción.

El poder que han conquistado los carteles sudamericanos es enorme hasta convertir a las expertas redes gallegas en simples comisionistas, aún a costa de arriesgar al máximo sus hombres e infraestructuras marítimas al transportar los alijos desde alta mar y desembarcarlos en tierra.

El 30 por ciento

Por estas operaciones, los narcos gallegos cobran un promedio del 30 por ciento de los cargamentos, pero pagando un precio muy elevado por las bajas que constantemente se producen dentro de sus organizaciones. Desde principios de los noventa ellos hacían los portes desde Sudamérica y pagaban a los colombianos por el valor de la droga en origen, que se multiplicaba por cinco en el mercado de estupefacientes. Antes, ya a finales de los años ochenta, aparecieron las primeras evidencias de que el acoso del gobierno de Felipe González contra los famosos contrabandistas de tabaco iba a tener un precio muy alto. De este modo, la mayoría de estos tabaqueros dieron el salto al narcotráfico, amparándose en un código penal desfasado que entonces castigaba más el tráfico de cajetillas que el de hachís.

El cometido de los traficantes sudamericanos se centra en contactar el envío de los cargamentos, organizar su distribución y venta en los mercados y territorios que controlan (principalmente Madrid, Barcelona y Valencia) para luego transferir posteriormente a Colombia los beneficios a través de operaciones de blanqueo del dinero muy complejas que, en la mayoría de los casos, son muy difíciles de detectar.

Esta colonia del crimen organizado desarrolla otras actividades delictivas en grupo, perpetrando, por ejemplo, atracos a joyerías en ciudades como Madrid, una de sus especialidades. Pero también se encargan de “cobrar” deudas y traiciones; son los temidos sicarios que matan con absoluta frialdad por expreso encargo de sus jefes.

El narcoeuro

Las nuevas unidades de élite, como el Greco (Grupo de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado) han asestado duros golpes a los transportistas gallegos, los cuales, en los tres últimos años, estaban utilizando la ría de Arousa como principal punto de desembarco de los alijos de droga. Las pérdidas en cargamentos incautados en Galicia, sólo en 2009, han alcanzado los 400 millones de euros. Pero a pesar de la presión policial, el mercado de la cocaína no ha quedado desabastecido, aunque su precio se ha disparado hasta los 36.000 euros el kilogramo en territorios como Galicia, en los últimos meses.

La captura de enormes lanzaderas de hasta 18 metros y 7 motores de 300cv de potencia que alcanzan en dos días y medio la mitad de Atlántico, ha obligado a los cárteles a intensificar otros tráficos como el de contenedores o el del discreto pesquero que dio paso a las veloces planeadoras.

Las casi 28 toneladas de cocaína aprehendida en España durante 2008, representa unas pérdidas para los cárteles de más de mil millones de euros. Si sólo se captura un 40 por ciento de lo que entra, según estimaciones de la ONU a las que algunos gobiernos restan credibilidad, el volumen de negocio que mueve este tráfico anualmente en la Península supera con mucho los 2.000 millones de euros. Un mercado negro que genera 300 billones de dólares en operaciones internacionales de blanqueo, según el citado organismo.

Pero, aparte de todo esto, aún hay más. La industria del narcotráfico se coloca en el puesto 21 de la economía mundial, según Naciones Unidas, con un PIB anual de 243.000 millones de euros, a escasa distancia del de Suecia, por ejemplo.

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